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Familias Colaboradoras, personas que cambian vidas

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En Andalucía más de 2.400 niños, niñas y adolescentes crecen en centros de protección. Tienen cubiertas sus necesidades básicas, cuentan con profesionales que los acompañan, pero, incluso con todo eso, les falta algo esencial: el derecho a crecer en familia.

Esa idea -la del tiempo que corre demasiado deprisa cuando no pueden contar con referentes familiares estables en sus vidas- da nombre a la nueva campaña de Crecer con Futuro, una ONG andaluza con más de 20 años de trayectoria dedicada a reducir la pobreza material y afectiva de la infancia y la juventud en situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social.

#AContraTiempo busca visibilizar la realidad de estos más de 2.400 niños, niñas y adolescentes que crecen en centros de protección en Andalucía y busca la implicación ciudadana a través del programa de Familias Colaboradoras. 

Una adolescencia vivida “A contratiempo”

La adolescencia es, por naturaleza, una etapa de preguntas, búsquedas y cambios. Pero, para los chicos y chicas que viven en centros de protección, este momento se vive con más presión aún: falta de referentes familiares estables, decisiones que llegan demasiado pronto y la sensación de que el reloj corre más deprisa de lo que debería.

Así lo contaba Saad, un joven extutelado de 18 años, en un vídeo de la campaña: antes de cumplir la mayoría de edad se sentía perdido, lleno de dudas y con miedo a lo que vendría después. “No disfrutaba el momento”, recordaba. Su testimonio pone palabras a una vivencia compartida por muchos chicos y chicas que, pese a contar con un equipo educativo comprometido, echan en falta una red emocional más allá del centro.

#AContraTiempo nace precisamente de ahí: de la necesidad de poner rostro, voz y humanidad a una realidad que, en demasiadas ocasiones, permanece invisible. Con esta campaña, Crecer con Futuro busca romper estigmas, generar empatía y mostrar que la adolescencia no debería vivirse con prisa ni soledad, sino con apoyo, calma y confianza.

“Cuando hablamos de adolescencia en protección, hablamos de chicos y chicas que necesitan las mismas oportunidades que cualquier otro adolescente: equivocarse, aprender, soñar y sentir que no están solos/as”, señala Gema Carrasco, coordinadora del programa. “El acompañamiento emocional y afectivo en esta etapa marca una diferencia enorme en su desarrollo y en su forma de afrontar el futuro.”

Familias Colaboradoras, un puente entre el presente y el mañana

El programa de Familias Colaboradoras de Crecer con Futuro permite que personas adultas —solas, en pareja, con o sin hijos, de cualquier orientación o modelo familiar— compartan fines de semana y vacaciones con menores que viven en centros de protección.

No se trata de sustituir a sus familias de origen, sino de ofrecer algo tan simple como el acompañamiento, la escucha y el afecto de un entorno familiar estable.

“Crecer y afrontar la transición a la vida adulta es muy distinto cuando tienes a una persona de referencia en tu vida”. “Ese vínculo marca una diferencia enorme en cómo perciben su futuro. A su edad, no debería ser natural estar pensando en cómo sobrevivir, sino en cómo construir su proyecto de vida.”

Hasta hoy, son más de 220 las Familias Colaboradoras de Crecer con Futuro que han participado y/o participan activamente en Andalucía. Muchas de ellas, coinciden en que “Las Familias Colaboradoras son una puerta de entrada, tanto para los y las menores como para las propias familias. Representan un punto de encuentro entre dos realidades: la de un/a menor que necesita referentes familiares en su vida y la de una familia dispuesta a abrir su corazón y su hogar”.

Encarnación Vega, presidenta de Crecer con Futuro, señala que “fueron capaces de ver el potencial de las Familias Colaboradoras cuando entendimos que era una forma de romper moldes. En este proceso hacen falta paciencia, mucho amor e incondicionalidad. No se trata de salvar el mundo, pero sí de transformar muchos pequeños mundos: los de estos niños y niñas”.

Y ahora la gran pregunta: ¿por qué ser Familia Colaboradora?

La respuesta puede encontrarse en las palabras de varios/as jóvenes extutelados/as que han querido compartir qué les dirían a las personas que están pensando en convertirse en Familia Colaboradora.

Sus palabras reflejan lo que significa sentirse acompañado: saber que hay personas dispuestas a escucharlos, a tenderles una mano y a recorrer el camino a su lado.

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