Fue en ese momento cuando Franchín, visiblemente conmovida, intervino entre lágrimas. “Es muy tremendo cuando los ves en los estados que no son conscientes y que se golpean. Que se lastiman y no se dan cuenta que se lastiman del estado en el que están. Es tremendo que se olviden de comer, es tremendo que no se acuerden que tienen que ir al baño”, dijo, con la voz quebrada.
La conductora Georgina Barbarossa señaló que Franchín estaba “viendo repetir la historia y verse reflejada en un espejo”. Fue entonces cuando la panelista reveló que su hermana Sandra había fallecido dos años atrás y que durante ese tiempo cargó con una contradicción difícil de procesar: “Sentí mucha culpa por desear que se vaya, pero sé que fue lo mejor que le pudo haber pasado. Porque no era vida, no era calidad de vida”.
Con la voz entrecortada, Franchín fue más lejos en su reflexión: “¿Cómo puede ser que haya cerebros que sean tan predispuestos a la adicción?”, preguntó, y evocó la infancia de quienes atraviesan estas situaciones. “Todos fueron chiquitos, todos aprendieron a caminar, aprendieron a comer, aprendieron a andar en un triciclo. ¿En qué momento todo eso se descuajeringó y se convirtieron en lo que se convirtieron?”, cuestionó.
Silvina, que contuvo emocionalmente a su compañera de dolor durante el intercambio, cerró la conversación con un llamado concreto: la necesidad de que la ley de salud mental cumpla con su función. “Hay que hacer un poco más de fuerza para tratar de que esta bendita ley de salud mental realmente cumpla con su función”, sostuvo.
Sandra había sufrido por más de diez años una fuerte adicción a las drogas y debió ser internada en varias ocasiones. Murió en junio de 2024 a los 61 años tras padecer una neumonía que se complicó; además, tenía un diagnóstico positivo de HIV. Analía había dado cuenta públicamente durante años del enorme esfuerzo familiar que hicieron para acompañarla y ayudarla a recuperarse.
Semanas atrás estuvo en PH: Podemos Hablar, Franchín explicó que su hermana comenzó a atravesar una situación muy complicada cuando era joven. Según contó, Sandra tenía alrededor de 25 años y una hija de apenas tres, y en medio de su problema de adicciones llegó a llevarse a la niña. La periodista remarcó que no lo consideraba un acto de maldad, sino que entendía que su hermana estaba enferma y atravesaba una situación límite.
“Tuve que entrar a la casa de un narco. Había una mesa con estupefacientes y una mantita donde la noche anterior había dormido mi sobrina”, recordó, al reconstruir uno de los momentos más desesperantes de aquella búsqueda. Su objetivo era encontrar a su hermana y recuperar a la pequeña, mientras la familia atravesaba una situación cada vez más peligrosa.
La búsqueda también la llevó a otros lugares de extrema peligrosidad. “Fui a tocar timbre a la casa de un tipo que estaba buscado por homicidio. Tampoco la encontré y me dirigí al Bajo Flores”, relató. Siendo muy joven, llegó incluso a recurrir a una estrategia impensada para ingresar a determinados lugares. “Tuve que ir vestida de prostituta a los 15 años”, contó Analía, al describir hasta dónde llegó para intentar rescatar a su hermana.

